La caída de Saigón y otras fotos que no volveremos a ver

Hace 40 años caía Saigón (hoy ciudad Ho Chi Minh). La imagen del personal militar y civil de la embajada evacuando en helicópteros hacia buques de la Séptima flota se convertiría en el de la derrota.

El helicóptero de Air America Lady Ace 09 despega del Edificio Pittman dando por terminada la intervención de los EEUU en Vietnam

En agosto de 2010 la Cuarta Brigada de infantería de combate abandona Irak, el largo convoy camino a Kuwait marca el fracaso y el inicio de un nuevo proceso con la denominada Operación Amanecer. Atrás quedarían más de medio millón de muertos, la infraestructura del país destruida y la entrada del fundamentalismo del Estado Islámico.

Agosto de 2010. Las tropas americanas se retiran de Irak. Quedarán 1200 contratistas civiles brindando protección a las autoridades.
Agosto de 2010. Las tropas americanas se retiran de Irak. Quedarán 1200 contratistas civiles brindando protección a las autoridades.

En 1989 las tropas de la ex URSS cruzan el puente paradójicamente llamado de la Amistad y se retiran de Afganistán tras nueve brutales años de ocupación. Dos años después los rusos evacuan al personal civil y del KGB de la embajada en Kabul la mañana en la que la capital cae en manos de los muyahidines.

Mañana del 15 de febrero de 1989. Tropas de la exURSS cruzan el llamado Puente de la Amistad sobre el río Amu Daria y dan por terminada la ocupación de Afganistán
Mañana del 15 de febrero de 1989. Tropas de la exURSS cruzan el llamado Puente de la Amistad sobre el río Amu Daria y dan por terminada la ocupación de Afganistán

Tal vez no vuelvan a verse fotos así. En los tres casos una fuerza armada regular se muestra derrotada y en retirada contra tropas irregulares. Quizás algo similar pueda llegar a ocurrir en algún momento en Ucrania pero no mucho más.

En la actualidad hay 17 conflictos armados regionales y más de 50 de alcance local. Todos tienen algún grado de guerra convencional pero su componente central es lo que se denomina guerra híbrida tal como la adelantara George Orwell en su libro 1984 y anticipado también por George Kennan al definir estos conflictos como guerras asimétricas de nuevo tipo.

De todas maneras la guerra asimétrica en la que un Estado nacional combate contra grupos irregulares es tan antigua como la guerra misma (esa fue, por caso, la Guerra Gaucha de Martín Güemes). Es la utilización de soldados con y sin uniforme, milicias, paramilitares e insurgencia urbana.

Un tipo de guerra al que se le suman nuevos componentes como la ciberdefensa y el ciberataque, las narco conexiones, los lobos solitarios (ver aquí), el fusil AK47 y el elemento más valioso: la utilización de la Opinión Pública no tanto para generar adhesiones en una especie de guerra psicológica sino más bien para generar impunidad. Aunque el término más preciso es invisibilización, necesaria para logar el desapego de los acontecimientos, para lograr adhesiones internacionales o mínimos rechazos que no impidan mantener el comercio internacional del Estado agresor y la cohesión en el frente interno de ese país.

Ucrania es el gran laboratorio en el que se ensayan las tácticas de la guerra de nuevo tipo que enfrentará el mundo en los próximos años.
Ucrania es el gran laboratorio en el que se ensayan las tácticas de la guerra de nuevo tipo que enfrentará el mundo en los próximos años.

La guerra híbrida es la combinación de medios e instrumentos, de tropas altamente entrenadas y de despliegue rápido, de lo legal e ilegal, de la violencia y la no violencia, sin fronteras entre el estado de guerra y de no guerra, como características principales. Un tipo de guerra en la que también participan sociólogos, antropólogos, semiólogos y relacionistas públicos.

Un forma de hacer la guerra que se anticipó tras los impactos en la opinión pública de las imágenes en los noticieros nocturnos de los EEUU con sus tropas muriendo en Vietnam, de las emisiones de la BBC y TV5 de Francia en la cobertura de los combates en Afganistán, y en los compactos informativos de la CNN y Al Jazeera, con los detalles de los combates urbanos en Irak.

Guerrilleras kurdas que liberaron Kobane a principios de 2015 del dominio del ISIS.  Combinación entre operaciones tradicionales, medios, insurgencia e internet.
Guerrilleras kurdas que liberaron Kobane a principios de 2015 del dominio del ISIS.  Combinación entre operaciones tradicionales, medios, insurgencia e internet.

Las guerras de la actualidad tienen pocos minutos en los medios tradicionales. Las audiencias han perdido el interés en la cobertura inmediata de este tipo de noticias. Prefieren consumir esa información en perspectiva, como una película. Pero son guerras en que, además de combatirse en el terrero, parte de su estrategia se orienta a sectores de las audiencias más interesadas de la opinión pública mundial. Públicos activos, motivados y con llegada a los segmentos de desinteresados.

La pelea en la Opinión Pública no es ya tanto un componente de propaganda clásica de guerra sino de interacción, de conversación y de visibilización. Y esa pelea se da en la Internet y fundamentalmente en las redes sociales.

Ya no sería necesario que los cinematógrafos rusos volvieran a filmar al pelotón que alzó la bandera roja sobre el derrumbado Reichstag para marcar la caída de Berlín en 1945. El consumo cultural de la guerra como producto ha cambiado. Tal vez por ello las guerrilleras kurdas de Kobane que muestran los medios tengan todas facciones occidentales o los líderes de los manifestantes que tomaron la plaza de Kiev tuvieran tan pocos rasgos eslavos.

O la ferocidad de las ejecuciones del ISIS, además de ser técnicamente perfectas para el gusto estético occidental de lo que se entiende por un spot televisivo de dos minutos, apunten -en su mostruosidad-, a emitir un poderoso e inequívoco mensaje. Tal como hacen las marcas en sus publicidades.

Guillermo Bertoldi

Gracias por compartirloShare on LinkedInShare on Google+Share on FacebookTweet about this on Twitter

Publicado por

Guillermo Bertoldi

Guillermo Bertoldi. Soy periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y analista de Opinión Pública. Completé estudios superiores en sociología de las comunicaciones y management político. Especialista en Comunicación Electoral y de Gobiernos. Participé en más de 50 campañas electorales nacionales, provinciales y municipales. Autor de “La Campaña Emocional, comunicación política en el territorio de los sueños”. Profesor en la Universidad del Este en las cátedras de Gerenciamiento de la comunicación de crisis y de Mediación y negociación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *