Fe en la carne | El “antiimperialismo” de Néstor Kirchner

La llegada del presidente Barack Obama al país y el tratamiento del acuerdo con los holdouts es un buen momento para recordar cómo llegamos hasta acá y porqué vuelven a cruzarse los caminos sobre estos dos acontecimientos en el marco de las protestas y movilizaciones que prometen algunos sectores políticos.

En 2005 Néstor Kirchner estaba alineado a EEUU. Para entonces, George Bush, que como Néstor Kirchner, era un presidente petrolero, llevaba dos años de guerra en Irak y cuatro en Afganistán. Si bien Kirchner impulsaba el multilateralismo y la presencia de la ONU en ambos conflictos, no condenó la invasión como sí había hecho enérgicamente su antecesor, Eduardo Duhalde. Las tropas de Bush entraron en Bagdad al mismo tiempo que Kirchner asumía su presidencia, en mayo de 2003.

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Amigos. Presidentes pretroleros en la época de la mayor guerra por petróleo de la historia.

Hasta 2005 Bush era considerado por Kirchner y su esposa un “amigo” de la Argentina.

A dos meses de asumir su cargo viajó a entrevistarse con su par norteamericano como forma de presión en el marco de las negociaciones con el FMI. Y en declaraciones periodísticas -prágmático- aseguró que aspiraba a “tener unas relaciones profundas. Serias y profundas”.

Mientras Kirchner actuaba como anfitrión de la Cumbre de las Américas de 2005, financió junto a Hugo Chávez la contra cumbre denominada de los Pueblos Libres, que también se llevó a cabo por esos días en Mar del Plata. Y su gobierno toleró y alentó protestas y manifestaciones previas en todo el país que incluían bloqueos y el apedreo de locales y edificios de empresas de los EEUU.

Meses antes había comenzado el flujo de valijas de petrodólares bolivarianos para abastecer a expresiones marginales de la política argentina como la Federación Tierra y Vivienda, liderada por Luis D’Elía, uno de los organizadores de esa contra cumbre, grupos como Quebracho y movimientos sociales como el de Milagro Sala. D´Elía luego aparecería vinculado en la denuncia que le costó la vida al fiscal Alberto Nisman en un complot para desactivar las alertas internacionales por el atentado a la AMIA. Nisman estableció que había existido una gestión o al menos un interés del gobierno de Hugo Chávez de impulsar un acercamiento entre nuestro país y la República Islámica de Irán.

Ese clima auspiciado por el gobierno de Néstor Kirchner ayudó a incorporar en agenda el tema “anti yanqui” para que luego se aceptara el alejamiento de bloque occidental y así abrir y fortalecer la vinculación con Venezuela. Hecho que se consolidó años después con el alineamiento a la política exterior de Irán, con una presidente que llegó a dudar públicamente sobre la existencia del ISIS y terminó con el asesinato del fiscal Nisman, quien se aprestaba a presentar ante el Congreso argentino la denuncia del complot.

En 2005 el Área de Libre de Comercio de las Américas (ALCA) estaba muerto mucho antes de ser impulsado por Bush en Mar de Plata. A las dudas y prevenciones de los países que habían participado del otrora Pacto Andino se sumaba Brasil que arrastraba a todo el Mercosur a poner distancia. Bush enfocado en Irak tampoco le prestó demasiada importancia a América Latina en la necesidad de no dividir sus energías que estaban puestas en aquellos conflictos.

Según la Fundación Kellogg’s, en 2006, la Argentina estuvo incluida en la agenda oficial de los EEUU únicamente en un memo de tres párrafos que Bush leyó de pie.

El negocio antimperialista
Lo cierto es que Chávez, el otro presidente petrolero, neutral hasta ese entonces respecto de Bush y los EEUU en general, salvo tímidamente en lo discursivo, le ofrece un gigantesco negocio a Kirchner.

Con muchos dólares sobrantes provenientes del alto precio del petróleo y la imposibilidad de colocarlos en el Mercado internacional por la baja de las tasas de interés, ofreció a Kirchner convertirse en el financista del incipiente Modelo que luego se cristalizaría e intentaría dar contenido Cristina Fernández.

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Con un fibrón. Crávez y Kirchner marcan la ruta del fallido gasoducto transamazónico.

La idea del desendeudamiento con el FMI lo charló personalmente Kirchner con Chávez en el verano de 2005 en Buenos Aires. La Cumbre de Mar del Plata en la que el venezolano pronunció la recordada frase “ALCA, ALCA, al carajo” fue en noviembre de ese año y en diciembre Argentina ya estaba afuera del organismo crediticio y del mercado internacional de crédito.

En enero de 2005 Hugo Chávez llegó a Argentina a inaugurar la operación de PDVSA en el país. En noviembre, en Venezuela, Kirchner suscribió en Puerto Ordaz el Pacto del Orinoco que incluyó el anuncio de la construcción -nunca realizada- del gasoducto continental que llegaría a la Argentina cruzando el Amazonas. Un mes después comenzaba a conformarse el bloque bolivariano en la Cumbre de la Américas. Y antes de la Navidad de 2005 Argentina estaba afuera del FMI.

Los bonos
Entre 2005 y 2008 Venezuela invirtió en bonos argentinos más de 5.500 millones de dólares. El líder opositor venezolano, Enrique Capriles, en 2010 aseguró que Chávez había asistido a la Argentina, entre noviembre y diciembre de 2005, con casi tres mil millones de dólares para que se terminaran de pagar las obligaciones al FMI y bancos.

Además de los préstamos, Venezuela fue un activo comprador de bonos argentinos, tal el caso de la ampliación del Boden 12, Bonar 10 y los Bonos del Sur por un total de más de 4400 millones de dólares. Con el Boden 2015, una de las últimas operaciones, Argentina le vendió poco más de mil millones de dólares al 16 por ciento anual.

Con los bonos, en los que al parecer no podía haber un negociado atrás, también lo había. Al adquirirlos Chávez los traspasaba a bancos de inversión venezolanos, especialmente elegidos, que los estructuraban en una nota y el gobierno obligaba a bancos menores a comprarlos al tipo de cambio oficial.

Esa nota se traspasaba a cuentas de valores en el exterior y se saltaban el control de cambio que no operaba para activos financieros. Al alojarse en el exterior ese banco extranjero le volvía a vender la nota al banco de inversión original, recordemos, elegido por Chávez, al tipo de cambio paralelo generando una diferencia considerable.

Los intereses
Por esa época, por ejemplo, Bolivia adquirió créditos internacionales en tasas que oscilaron entre los 2,6 y 4 puntos porcentuales. Argentina compraba crédito bolivariano entre los 13 y 16 puntos.

Para ser más claros: en diversas comunicaciones oficiales el BID y el FMI ofrecieron crédito al 8% de interés en razón del riesgo en el que consideraba invertir en el país. Por su parte, el Banco Mundial tenía en cartera créditos disponibles para Argentina al 6%. Las bancas de países como Alemania y Francia ofrecían tasas de entre el 7 y el 9%. Las tasas históricas de interés variable de Venezuela oscilaron, como se indicó más arriba, entre el 13 al 16 por ciento.

La expresidente Cristina Fernández minimizó en 2009 esa diferencia al utilizar una fórmula en la que incluyó el intercambio por productos lácteos, ganado, genética animal y otros, pero esa información era falsa.

Los acuerdos siempre se celebraron en dólares a cambio de dólares más intereses.

Al año 2013, sólo en préstamos, Argentina le debía a Venezuela cerca de 13 mil millones de dólares aunque la cifra final, un secreto durante el mandato de CFK, todavía no ha sido estimada por el nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri.

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Los buenos tiempos de petrodólares caros para el país.

No es difícil presumir a donde iban esas diferencias que se sumaban a otros acuerdos de cooperación como las realizadas en el área energética con ENARSA. Operaciones irregulares que tomaron estado público cuando una agente de la policía aeroportuaria detuvo al empresario bolivariano Antonini Wilson con una valija con casi un millón de dólares en efectivo en un vuelo privado de esa empresa energética estatal argentina.

La épica anti ALCA y anti Bush, que desplegó el kirchnerismo a partir de 2005 no estaba basada en lo ideológico sino, como se confirmó con el tiempo, en las formidables ganancias que generaría esa decisión. Muchos años después su esposa intentaría vertebrar, de manera rudimentaria, un discurso anti Estados Unidos y produciría hechos graves como el secuestro de una valija (probablemente de la CIA) de un avión militar estadounidense.

La postura antiimperialista del gobierno de Kirchner, hacia la mitad de su mandato, se orientó a justificar la salida del mercado internacional de crédito Y pese a tener parte de su deuda en litigio ese crédito estaba abierto al país. La explicación más lógica sobre el derrotero de Néstor Kirchner en este tema habrá que buscarla en lo que alguna vez Antón Chéjov definió como “el perro hambriento sólo tiene fe en la carne”.

Guillermo Bertoldi

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Publicado por

Guillermo Bertoldi

Guillermo Bertoldi. Soy periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y analista de Opinión Pública. Completé estudios superiores en sociología de las comunicaciones y management político. Especialista en Comunicación Electoral y de Gobiernos. Participé en más de 50 campañas electorales nacionales, provinciales y municipales. Autor de “La Campaña Emocional, comunicación política en el territorio de los sueños”. Profesor en la Universidad del Este en las cátedras de Gerenciamiento de la comunicación de crisis y de Mediación y negociación.

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